¿Quiéres más tiempo? dáselo a otros

Actualizado: ene 16

¡Feliz y bendecido 2020 queridos amigos!


¡Quisiera empezar este blog y este año 2020… agradeciendo! Darles las gracias a cada uno por su apoyo, por ser parte, de una u otra manera, de CAT. Muchos a través de sus oraciones, otros difundiendo nuestros videos e imágenes en las redes sociales, y no pocos de ustedes también ofreciendo su ayuda económica para que este emprendimiento apostólico crezca cada vez más.


Con todo el equipo de CAT brindamos por cada uno de ustedes que fueron parte importante de cada meta que fuimos logrando juntos: créanme, sin ustedes, ¡nada de lo que hacemos tendría sentido ni fruto!, ¡que Dios les devuelva el ciento por uno de su generosidad!


Y claro que esperamos seguir contando con su apoyo y su compañía este año que comienza, y para el cual tenemos grandes expectativas, porque realmente estamos convencidos de que esto es obra de Dios, ya que sin su gracia y sin el paternal cuidado de nuestro querido San José no hubiésemos hecho nada.


¡Y a los que todavía se sienten espectadores, los invitamos a unirse de las distintas maneras posibles en este proyecto tan emocionante y en el cual tenemos puesto el corazón y que vemos cómo ha hecho tanto bien a muchas almas y a nosotros mismos en el proceso! ¡Pronto les vamos a estar contando novedades de lo que tenemos pensado para este año, y cuáles son las diferentes maneras que tienen de participar según sus intereses y posibilidades!



Quiero proponerte algo para este 2020…


En este post, aprovechando esta fecha en la que todo se vislumbra con esperanza, y en la cual empezamos a formular nuestros objetivos, nuestros deseos, y renovar o modificar nuestros propósitos, me gustaría hablarles de algo que tiene que estar incluido en todo lo que proyectemos para este año que comienza. Y no puede faltar porque además de ayudar a nuestra felicidad directamente, es una inversión muy valiosa de nuestro tiempo que nos va a ayudar en todos los aspectos a nuestro crecimiento espiritual, personal, y profesional. Me dejo de tanto misterio y te digo de qué se trata: El propósito que te propongo para este año es el de INVERTIR TU TIEMPO EN OTROS…


¡Realmente vale la pena! Puede ser que ya tengamos un propósito vago en este sentido… pero… no alcanza: en un mundo tan distraído, donde cada vez “tenemos menos tiempo”, donde las distracciones en las redes sociales y en actividades superfluas nos consumen el día, priorizar tus relaciones tiene que ser una decisión consciente.


Realmente este propósito es muy exigente en la época que vivimos, y demanda una cantidad asombrosa de conciencia. Requiere que, en medio de una vida ajetreada, tomemos la decisión de darle a la gente la atención que merece, lo cual es genial, porque invertir tiempo en los demás es sumamente positivo.


Por desgracia es difícil decidir entre el trabajo y las exigencias familiares, y si no hay una intervención consciente, el propósito de nutrir las relaciones cae casi automáticamente hasta el fondo de la lista de pendientes.


Y aunque parezca que lo que digo es descabellado, te aseguro que la gente realmente puede imbuirle tiempo a nuestras horas. Esto está comprobado por muchas investigaciones.



La gente expande el tiempo


El tiempo que se pasa con amigos y seres queridos suele percibirse como algo que te relaja y te beneficia, y eso, a su vez, te hace sentir que tienes más tiempo. Evidentemente, los minutos que pasamos revisando Twitter o Instagram no logran esto.

Si miras el panorama desde una perspectiva más amplia, verás que hacerte tiempo para otros literalmente puede incrementar el tiempo que tienes. La gente con fuertes vínculos sociales tiende a vivir más tiempo y a tener mejor salud que quienes no disfrutan de ellos, así que lo más seguro es que haya una correlación.


Los amigos y los familiares pueden hacerte sentir menos estresado, te instan a cuidarte mejor y te cuidan y te animan cuando estás enfermo. Por todo lo anterior, en términos de longevidad, tener relaciones cercanas es parecido a dejar de fumar.



Un plan para las relaciones


La gente que se hace tiempo para otros, ¿cómo estructura las horas para crecer en su vida interior?, ¿cómo logra sus objetivos profesionales? ¿cómo construye una vida que le permita disfrutar lo suficiente este tiempo para sentir que se libró del reloj?

Primero tenemos que reconocer que la gente suele asignarle al mantenimiento de sus relaciones nada más el tiempo que le queda una vez que ya cumplió con sus pendientes.


Y esta falla está en que en los ajetreados años en los que construimos una carrera y una familia, usualmente sentimos que no queda mucho tiempo libre. Las pocas horas libres suelen llegar cuando menos energía tenemos y por eso nos parece tentador perderlas en el entretenimiento fácil que nos proveen la televisión y las redes sociales en lugar de hacer algo de mayor exigencia.

La gente que se hace tiempo para otros evita esta trampa, y tratan sus relaciones con la misma intencionalidad que abordan su mayor compromiso: el trabajo.


Aunque en el contexto de su profesión la gente trabaja de una forma bastante ineficiente, una de las razones por la que el “trabajo” parece ocupar más tiempo mental del que las horas realmente sugieren es que la gente piensa en el lugar al que le gustaría llegar en el ámbito laboral, qué cosas necesita para llegar ahí y en qué momento podría hacerlas. En cambio, muy pocos manejan sus relaciones, en especial las personales, de una forma que siquiera se acerque a este nivel de intencionalidad, y para colmo el fenómeno se produce incluso cuando la cantidad de horas invertidas es similar.


Lo que te propongo es incorporar las prioridades y los objetivos de las relaciones que te interesa cultivar este año en tu planeación a largo plazo:


  • Si haces una lista de deseos, incluye cuatro categorías: espiritual, profesional, relaciones, personal. Muchos santos y escritos recomiendan pensar en nuestro funeral. Te recomiendo hacerlo y aprovechar para pensar en las personas que podrían hablar en tu funeral y en las acciones que incluirían en una lista de evidencias de la relación cercana que sostuviste con ellas. ¿Exactamente de qué manera se hizo obvio el afecto que tuviste por esa gente? ¿cómo los amaste como a ti mismo? ¿cuán caritativo fuiste con ellos? ¿fuiste realmente un instrumento en las manos de Dios para relacionarte con ellos?


  • Si te fijas metas cuatrimestrales que, de hecho, me parecen más abordables que las resoluciones que normalmente hacemos en esta época del año, usa las mismas categorías.


Si a cada cuatrimestre le asignas una meta espiritual, una meta profesional, una meta de relaciones y una meta personal, tendrás 12 propósitos importantes para el año y las fechas límite para cumplirlos estarán repartidas adecuadamente.

Cuando hagas tu planificación para la semana siguiente, vuelve a usar las cuatro categorías. Recurrir a esta lista nos recuerda que siempre debe haber un objetivo en cada una de las categorías, porque es improbable que definas cuatro compartimentos ¡y dejes uno de ellos en blanco!


En general no pensamos que las actividades en el marco de las relaciones tengan objetivos específicos, pero sí puede ser así. Incluso si se trata de actividades que de todas maneras pensábamos hacer, identificarlas como prioridades de forma consciente nos permite asignarles más espacio mental, y si tu calendario se ve algo desprovisto, tal vez sea una señal de que necesitas esforzarte por hacer contacto con la gente.


Considerar las relaciones como una categoría de tiempo aparte puede ayudarte a implementar un cambio importante, porque te permite transformar ciertas actividades que sólo haces cuando te queda tiempo en eventos que en verdad tengan lugar. Es decir, hace que el tiempo que te queda para matar lo conviertas en tiempo de vida.



Tiempo de calidad dentro de la cantidad de tiempo


Aquí van algunas sugerencias de lo que podrías incluir en la categoría de relaciones en todas tus listas de planes y prioridades.


En las relaciones como en todo, “puedes esperar que las oportunidades se presenten o puedes planearlas”, a pesar de que, por supuesto, las cosas no siempre salen como uno las imagina. Pero respecto de esto, “comprometerse es incluso más importante que diseñar un plan rígido”.


Un buen objetivo de relación podría consistir en enfocarse algunos minutos en cada miembro de la familia si vives con ellos. Hasta las situaciones que parecen vacías pueden convertirse en oportunidades para esto.

Pero, no nos olvidemos que todo se resume a la intencionalidad…


La gente dice que no tiene tiempo para sus hijos y sus esposos, pero deambula por la casa y sigue despierta entre dos y tres horas casi todas las noches. El problema es que, sencillamente, no ha pensado en este tiempo y por eso siente que no existe.


Establecer la intencionalidad de hacer una actividad o dos para atender una relación por la noche o temprano en la mañana te permite convertir este tiempo en algo más; hace que en tu mente cobre tanta importancia como el trabajo, y por lo tanto lo vuelve más vasto.


El apetito por hacer más significativas las horas está ahí, es sólo cuestión de pensar un poco y planear lo que harás en un tiempo que, de otra manera, se te escaparía entre las manos.


Los miembros de la familia inmediata tienen la ventaja de la cercanía física, y en el mundo de las relaciones profesionales también los colegas próximos la tienen.

Sentirte cercano a la gente de tu entorno laboral podría ayudarte a producir mejor trabajo y a disfrutarlo más. Y, además, el éxito profesional proviene de las relaciones sólidas.


A lo largo de la jornada de trabajo también hay muchas oportunidades.

Cuando estés definiendo tus prioridades profesionales de la semana, incluye un desayuno o una comida con alguien a quien te gustaría conocer mejor. Incluso las conversaciones ordinarias se pueden hacer de una manera enfocada y consciente.



Cómo hacerse tiempo para los amigos


Las amistades son el tipo de relación más propensa a desmoronarse durante los años que nos enfocamos en el trabajo. Ténganlo en cuenta los jóvenes que todavía no inician su vida laboral, para desde ahora proyectar cómo van a organizarse en este aspecto y sean fieles a esos propósitos.


Los buenos amigos te energizan y eso te permite lidiar con las responsabilidades laborales y familiares.


Hay varias maneras en las que puedes hacer que la amistad sea una prioridad en tu vida y asegurarte de que, en tu lista, la categoría de las relaciones incluya tanto a los amigos como a la gente con la que estás emparentado y la gente con la que trabajas.


En primer lugar, ve a lo grande. Puede parecer extraño, pero tal vez es más fácil priorizar los grandes eventos que los pequeños.

Dale a la gente una fecha para una gran reunión en un fin de semana largo y hazlo con mucha anticipación.


Otra opción es fijar fechas recurrentes para reuniones más íntimas con amigos locales. La gente está ocupada y, entre más personas trates de reunir, más se dificultará la logística. Los eventos recurrentes, en cambio, no presentan ninguno de estos inconvenientes.

Verse con un solo amigo o amiga es más sencillo, pero, de todas maneras, si les guardas un lugar regular en tu agenda a estas relaciones, las cosas pueden funcionar mucho mejor.


Reunirte con un amigo para desayunar todos los viernes, por ejemplo, permitirá que ese evento que te habría gustado que se diera realmente suceda con regularidad.

Si las reuniones recurrentes no te funcionan, tu siguiente mejor opción es alinear tu tiempo y encontrar una forma agradable de hacer varias actividades simultáneamente. Primero eliges algo que necesites o tengas que hacer e incorporas a un amigo o amiga en el plan.


O, convencer a un amigo de que se una a ti para hacer un negocio alternativo o para dirigir una organización profesional te garantizará que se vean con mucha más frecuencia, y definitivamente hará que el trabajo sea más divertido.



Sé selectivo


Por último, tengo que señalar que, priorizar las relaciones implica ser selectivo respecto a la gente con la que eliges pasar tus horas.


A pesar de que vale la pena invertir tiempo en convivir, las horas son limitadas y la triste verdad para quienes enfocan su vida en otros es que no todas las relaciones soportarán el paso de los años, y mucho menos si te concentras en construir una carrera o tener una familia, o ambas.


No todas las relaciones sobrevivirán a las mudanzas y a los cambios profesionales. Es natural que, a medida que descubras quiénes eran cercanos a ti porque en verdad formaban parte de tus principios, o ideales y quiénes sólo estaban en tu vida porque les parecía conveniente, se vaya dando una separación.


Quizá también comprendas en el camino que algunas personas nunca te ayudarán a profundizar en tu vida interior. La mayoría de las amistades y de las relaciones familiares mejora si trabajas en ellas, pero a veces descubrirás que la labor que se necesita excede el valor del vínculo. Sin embargo, no debes preocuparte porque tu objetivo no es acumular cantidad, sino calidad.


El objetivo es averiguar en cuáles relaciones vale la pena invertir tiempo incluso si no parecen convenientes y luego lanzarse de lleno a hacerlas funcionar. Esto exige tomar decisiones conscientes respecto a cómo usarás tu tiempo. Y si tu tiempo es limitado, tendrás que ajustar tus actividades.


Pasar tiempo con la gente cercana que ves con frecuencia es sencillo, pero dedicar conscientemente tiempo limitado a quienes no están cerca “exige una gran disciplina. Es como trabajar en un libro en lugar de responder un mensaje de texto o un correo electrónico: tienes que tomarte la molestia de hacer planes para escribirlo”.


Cuando recuerdo que “vale la pena invertir tiempo en otros”, por ejemplo, pienso en maneras de generar recuerdos con quienes me importan. Pienso en lo que me gustaría ver escrito en los registros de mis horas algún día en el futuro, cuando mire hacia atrás y analice en qué usé mi tiempo…


Espero que en tu agenda de este año priorices tus relaciones personales, no te vas a arrepentir. Y es algo que además urge, porque cada vez más con los avances tecnológicos, estamos perdiendo algo que es tan humano, como relacionarnos cara a cara con las personas que queremos y que nos importan.


¡Ah! y si faltaba un empujón para decidirte, te dejo esta cita que no la tenemos que olvidar: Dice 1 Juan 4, 20

“Y si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto; ¿Como puede amar a Dios a quien no ha visto?”


Desde el equipo de CAT, te deseamos un excelente año, con muchos logros y objetivos cumplidos, con mucha esperanza y motivación para crecer en el amor a Dios y en generosidad con los demás, y con muchas ganas de liderar con tu ejemplo y tu compromiso. Esperamos seguir acompañándote en tu crecimiento espiritual, personal y profesional. ¡Que Dios te bendiga especialmente!


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