¿Por qué nos encanta ser católicos?

Bastante seguido me encuentro pensando en las personas a quienes admiro o que son mis héroes. Obviamente siempre aparece Cristo a la cabeza del ranking, y también soy fan de Santa María Magdalena (mi santa patrona), y tengo un top ten de algunos santos. Pero también se vienen a mi mente personas actuales, comunes y corrientes, con las cuales me relaciono o que tuve la gracia de conocer… y algunas son un modelo de lo que para mí implica vivir un catolicismo heróico hoy….


Son personas como vos y como yo, que se deciden a vivir la fe de manera coherente, a ser auténticos católicos, dejando de lado las apariencias y viviendo lo que predican, al menos esforzándose mucho cada día para que así sea….


Personas que dedican tiempo al apostolado, no el tiempo que les sobra después de todas sus obligaciones y responsabilidades, sino tiempo de calidad, ofrecido a Dios para el mayor bien de las almas. Personas íntegras. Tienen sueños para ellos mismos, sus familias, su iglesia y la sociedad. Y se toman muy en serio el mejoramiento de sí mismos, de sus familias, de su iglesia y de la sociedad.


Mis héroes trabajan duro para mantener a sus familias. Son voluntarios en sus parroquias. Hacen lo que pueden, con lo que tienen, allí donde están, para traer un poco más de luz a su rincón del mundo. Son amantes de un Dios que a veces se siente cercano, otras veces parece lejano e indiferente, y a muchas veces parece escurridizo. Mis héroes conocen sus limitaciones. Se han enfrentado cara a cara con sus propias insuficiencias, y conocen mejor sus faltas y defectos que la mayoría de las personas.


Tienen un conjunto común de valores que los hacen mejores personas. Y aunque no alcanzan estos valores a diario, se despiertan a la mañana siguiente, abandonan sus malos hábitos y se esfuerzan de nuevo.

Saben que la vida es difícil. Ellos conocen los altibajos, las alegrías y las penas, pero se despiertan cada mañana esperando lo mejor y trabajando para hacer del mundo un lugar mejor.


Estos son mis héroes. Porque me hacen querer ser una mejor persona... y eso deberíamos representar también nosotros para los demás.


La calidad de vida de una persona se mide fácilmente por la calidad de las personas en su vida. Yo fui y soy muy bendecida de muchas maneras en esta vida. Las personas que me rodearon y me rodean jugaron y juegan un papel importante en la bendición de mi vida.


Y esta es una de las muchas, muchas razones por las que me encanta ser católica porque fue en el contexto de nuestra fe que Dios me rodeó de estas personas a las que admiro, quiero y me siento muy agradecida.


Por eso me pareció buena idea compartirte, lo que leí sobre los testimonios de algunas personas de diferentes partes del mundo, que cuentan porqué les encanta ser católicos… creo que esto nos ayuda a reflexionar a cada uno sobre porqué nos encanta ser católicos para renovar nuestro espíritu y esforzarnos por reflejar para los demás y contagiarles ese catolicísimo auténtico que hace tanta falta ver en nuestras familias, compañeros, grupos de amigos, en la sociedad y en la iglesia….


Y si bien hace tiempo que soy consciente de lo que representan estas personas y se los digo en varias oportunidades, de la bendición que representan en mi vida y cómo me inspiran y ayudan a ser mejor persona, me propuse a partir de escribir este post, de hacerlo todavía más, para motivarlos a que no aflojen en sus esfuerzos por santificarse creciendo en el amor a Dios y en su servicio y en su generosidad con los demás, porque así hacen visible y palpable el amor que Dios nos tiene a cada uno.

Espero también y rezo para que sean bendición y ayuda para muchas personas más.


Te propongo que después de leer estos testimonios, pensés y escribas porqué te encanta ser católico, y anotes quienes son tus héroes más cercanos y les hagas llegar tu agradecimiento y tus palabras de porqué te inspiran, para que tomen conciencia del papel que juegan para vos y del que pueden jugar para otras personas si no aflojan y se siguen desarrollando en todos los ámbitos, principalmente en la vida interior….


Para animarte a escribir tu propio testimonio empiezo con el mío…

“Me encanta ser católica porque con el gran regalo de la fe, le encuentro sentido a todo, lo bueno, lo no tan bueno y lo malo… encuentro sentido a las pruebas que todos pasamos pero que solo quien tiene fe puede sufrir con paciencia y sobre todo con esperanza.


Me encanta ser católica porque para mi tiene mucho peso la fidelidad y Cristo es el más fiel, en todo, y si hay alguien en quien siempre puedo confiar para lo que sea y que además se que no me va a juzgar, sino que siempre va a tener para mi una mirada de piedad, con amor incondicional y una palabra de perdón, sin reclamos y sin condiciones, es Cristo. Esto me emociona hasta las lágrimas….


Me encanta ser católica porque Dios escribe derecho en renglones torcidos, y siempre saca bien de los males, y todo redunda en bien de los que lo aman y le sirven con dedicación y esmero.


Me encanta ser católica porque tengo muchísimos modelos para imitar de cualquier tipo y en cualquier ámbito, y no hay mejor sensación para mí que soy competitiva, que la de tener la certeza de que estoy en el equipo ganador, porque Cristo ya venció y todos los que seamos fieles a Él, ya tenemos la victoria final asegurada... no hay nada que me de más tranquilidad, que dormirme sobre esa convicción como almohada, aunque haya tenido el día más difícil, triste o complicado”.

Magdalena Martínez



Acá van algunos testimonios que me inspiraron a escribir esto hoy:



“Me encanta ser católica porque lo probé de «otra manera» durante casi treinta años. «Correr alrededor del establo» es el término que usé durante esos años para tratar de construir una relación más profunda con Jesucristo. Enseñanzas de la nueva era, metafísica, iglesias grandes y evangelistas de televisión, prácticas de meditación, astrología, psicometría, yoga. Lo intenté todo, pero nunca sentí el «fuego» que siento por Jesús desde que regresé al catolicismo”.

—Mary Anne Linsell



“Me encanta ser católico porque eso le da un fundamento a mi vida. Sin importar los desafíos que haya enfrentado en la vida, mi fe católica siempre ha estado ahí para mí. Me han despedido de empleos importantes, mi cargo laboral ha sido eliminado injustamente, me han intimidado con demandas personales y mi vida ha sido amenazada por personajes indeseables. En cada uno de esos casos, mi fe católica me guio a un lugar mejor. ¿Cómo podría no encantarme el hecho de ser católico?”

—Bob Bestvina


“Me encanta ser católica. Primero porque así me criaron mis padres desde pequeña, enseñándome a rezar, llevándome a Misa... y más tarde ya lo hice por mis propios medios, porque en ningún lugar me siento tan bien tan cuidada, y tan amada, como cuando estoy en el Santísimo visitando a Jesús,, y es lo que inculco a mi hijo también. Amamos hacerlo. Me llena de paz ser católica”.

—María Rosaura Rodríguez


“Me encanta ser católica porque fomenta la comunidad. Puedo ir a cualquier parte del mundo y seguir los mismos rituales: las partes de la misa, la veneración de los santos y los valores católicos. Para mí, la comunidad representa la belleza del catolicismo. Aunque disfruto enfocándome en mi relación personal con Dios, es aún mejor cuando me rodeo con otras personas de ideas afines en mi comunidad que abrazan los valores católicos auténticos”.

—Deb Meyer


“Me encanta ser católico por todo tipo de razones. Soy un ávido lector de literatura técnica relacionada con mi trabajo, lo cual ha demostrado ser muy positivo e impactante en mi carrera de más de treinta años. También soy un ávido lector de literatura católica. Esta me mantiene bien fundamentado y me recuerda constantemente las muchas razones por las que me encanta ser católico. El catolicismo es el equipo ideal en el cual estar. Sí, hemos tenido algunos jugadores buenos y otros malos, pero con el tiempo, es el equipo al que quiero pertenecer porque representa lo que es bueno y lo que es correcto, con un objetivo final que no se puede igualar. Este equipo tiene superestrellas y las sigue teniendo; algunas de las personas mejores y más brillantes a través de los tiempos son católicas. Ser católico es una forma de vida que es amable, compasiva y saludable. No puedo imaginar ser otra cosa que no ser católico. Como dice el dicho, ¡Jesús es la razón!”

—Jim Rives


Me encanta ser católico porque sus enseñanzas sos inagotables, porque alientan a vivir en la verdad, porque me lleva al servicio... y todo desde la caridad”.

—Mario Pérez


“El 12 de diciembre de 2010, el sonido del teléfono me despertó a las 3:30 a.m. Un sentimiento de temor me envolvió instantáneamente mientras me esforzaba por escuchar la noticia del trágico evento que le había sucedido a mi hijo hacía apenas unas horas.

Se trataba de un accidente automovilístico en el que el conductor había resbalado por la carretera helada mientras conducía un automóvil lleno de chicos universitarios después de una fiesta. Inmediatamente, mi esposo y yo subimos al auto y condujimos cuatro horas al Hospital Roanoke, donde nuestro hijo nos esperaba en la unidad de traumas.

El largo viaje y la constante oración del rosario nos prepararon para recibir la noticia de su estado: una lesión en la médula espinal que lo dejó paralizado de la cintura para abajo. En realidad, nos sorprendió verlo. Su cuerpo estaba magullado y sus costillas rotas le dolían, pero lo más notable era su espíritu y su cara, que casi brillaban. Nos aseguró que estaría bien y nos dijo que no nos preocupáramos por él. Era un domingo por la mañana, y como éramos conscientes del poder de la misa, dejamos a nuestro hijo Kevin y fuimos a buscar la iglesia católica más cercana con dos de sus mejores amigos.

Honestamente puedo decirles que nunca nos sentimos tan reconfortados como aquel día en que escuchamos las palabras de las Escrituras. La primera lectura de Isaías hablaba sobre el cojo que saltaba como un ciervo, seguido por el Salmo 146, que afirmaba que el Señor abre los ojos a los ciegos y levanta a los que están doblegados. El Evangelio trataba de Juan Bautista en prisión y de cómo envió a sus discípulos a Jesús para ver si realmente era el Mesías. Jesús les dijo: «Vayan y díganle a Juan lo que oigan y vean: los ciegos recuperan la vista, los cojos andan, los leprosos están limpios, los sordos oyen…». Quedamos totalmente asombrados mientras escuchábamos estas palabras y las del sacerdote, que dio una lección sobre el acto de esperar con paciencia.

Han pasado muchos años desde el accidente y, aunque ha habido momentos desagradables, nuestro Señor siempre nos ha consolado y hemos estado muy cerca de Él a través de la oración. Hemos estado rodeados por una parroquia maravillosa, que nos ha ayudado a través de oraciones y apoyo. Nuestro hijo se alegra en medio de su sufrimiento y recibe muchas gracias al asistir a la misa diaria. Enseña en una escuela católica y abraza cada día con mucha confianza y confía en el Señor. Estamos esperando un milagro, pero sabemos con certeza que Dios está trabajando en esto y que definitivamente podemos confiar en Su plan.

¿Por qué me encanta ser católica? He aprendido de la Iglesia católica y luego de leer las vidas de los santos de qué se trata realmente la vida y cómo sortearla, ya que es solo una peregrinación. No importa lo difícil que pueda ser la vida, sabemos que al final Dios tiene algo grande para nosotros. Mientras estoy aquí puedo pedir las gracias que necesito cada día. Me encanta el hecho de poder ir a misa cada día y visitarlo en la capilla de la Adoración, y saber que Él me dará todo lo que necesito para enfrentar cada desafío. Esto me da la confianza de que la voluntad de Dios es lo que yo quiero. En los días que parecen un poco más difíciles, solo tengo que decir: «¡Jesús, confío en ti!»”.

—Diane Dyer


“Lo que me encanta de ser católica es que tenemos de máximo referente al Hombre qué partió en dos la historia y como ejemplo al más humilde Servidor. Esto implica una constante exigencia con uno mismo y mucha piedad con los demás”.

—Mónica Martínez


“Me encanta la orientación que brinda la Iglesia sobre cómo vivir la vida. Gracias a sus enseñanzas, he evitado muchos escollos en mi vida y he superado muchos problemas y circunstancias. Cuando quedé embarazada de nuestro hijo (tuve varios problemas médicos), todos los médicos y personas me recomendaron que abortara. Nos informaron que nuestro hijo nacería con muchas discapacidades si el embarazo llegaba a término. Leí. Estudié. Y seguí el consejo de la Iglesia de no abortar. Nuestro hijo nació perfectamente sano. Es extremadamente inteligente, muy cariñoso, actualmente tiene treinta y un años y se casó en octubre. Él fue el milagro de Jesús para mí. Esa experiencia me llevó a una mayor confianza en la sabiduría de las enseñanzas de la Iglesia”.

—Donna Ulrich


“Me encanta ser católica porque significa que nunca tengo que soportar sola el peso de mis dificultades”.

—Claire Darnell


“Me encanta ser católico porque mi fe es suficientemente humana para comprender las realidades terrenas y disfrutar de todo lo creado, suficientemente divina para aspirar a las cosas más altas que sea posible imaginar. Mi fe no me permite sentirme solo jamás: sé que tengo una Madre en el Cielo, un Padre, un Hermano, un Inspirador que me acompaña en silencio y una comunidad de compañeros de lucha que llamamos Iglesia”.

—P. Ariel Pasetti


“Me encanta ser católico, porque es un desafío. Me encanta un buen reto y esforzarme por alcanzar nuevas metas. Mis pasatiempos siempre han sido cosas desafiantes: aprender a tocar el piano o un nuevo idioma, disciplinarme para una competencia de culturismo; incluso mi profesión es un desafío todos los días, y también lo es ser católico. Ser católico es un desafío porque Jesús nos llama a la perfección. Él nos pide que disciplinemos nuestros deseos egoístas y pongamos a los demás antes que a nosotros mismos… y que lo pongamos primero a Él. Y eso es precisamente lo que nos ayuda a crecer en relación con Él.

Ser católico es un desafío, porque en cada generación seguimos a Jesús y vamos contra la corriente. En cada generación, la cultura actual del mundo quiere que nos comprometamos con la verdad y el amor, pero la Iglesia católica nunca vacila. Ella sostiene que Dios nos ha dado la plenitud de la fe, y que no tenemos derecho a cambiar esa verdad. La verdad supera al tiempo y la cultura.

Ser católico es desafiante en términos intelectuales. Tenemos una historia fascinante de teólogos, filósofos y científicos brillantes. Siempre hay algo más que aprender: una vida no es lo suficientemente larga para que nuestras mentes finitas puedan comprender a un Dios infinito. Lo que también significa que tenemos que darnos cuenta de que lo que podemos entender tiene límites. Es un desafío reconocer que hay límites a lo que podemos entender y confiar en Él incluso cuando va más allá de la comprensión humana.

Ser católico es desafiante porque requiere que miremos nuestras propias vidas y seamos honestos con nosotros mismos antes de participar en el sacramento de la reconciliación. Hace unos años, escuché a Matthew Kelly hablar en persona. Él dio tres opciones y nos desafió a cada uno de nosotros a elegir una para comenzar a hacer: 1) ​Pasar quince minutos cada día leyendo los Evangelios. 2)​Usar un Diario de misas para anotar un aspecto de la misa que te hable. 3)​Confesarse una vez al mes. La reconciliación fue la que menos quería hacer, por lo que elegí esa: ¡es un desafío!”

—Don Sinak


“Al crecer en los años sesenta con dos padres católicos, supe desde una edad muy temprana que mis padres no se querían mucho. A menudo apenas parecían tolerarse entre sí y tenían habitaciones separadas. Pero como eran católicos, sentían que tenían que permanecer juntos. Recuerdo que me sentía incómodo y atrapado en el medio cuando hacía las veces de intermediario entre ellos («Dile a tu padre que la cena está lista»; «Dile a tu madre que no tengo hambre») y trataba de lidiar con la ineludible tensión que había en nuestra pequeña casa. No fue muy agradable crecer en este entorno volátil y, a medida que crecí, encontré muchas razones para no estar en casa. Uno de mis lugares favoritos para escaparme era nuestra iglesia católica local, que estaba a poca distancia. La paz que encontré allí era un bálsamo para mi alma maltratada, de la que escapaba con frecuencia. Matthew Kelly habla sobre el aula del silencio, y creo que mi amor por el silencio comenzó en esos momentos de tranquilidad sentado en los bancos vacíos o casi vacíos de la iglesia. Puede que haya sido demasiado joven para entender que estaba poniendo mis heridas y problemas a los pies del Señor, pero eso es lo que estaba haciendo, y Él nunca dejó de calmarme. Entraba abrumado y confundido, pero después de sentarme en una iglesia oscura y tranquila, salía con una actitud mental mucho más tranquila, capaz de hacer frente a la vida una vez más. Tengo muchos recuerdos felices de bautizos, confirmaciones, bodas, etc., como católico, pero nunca olvidaré el cálido abrazo de Dios cuando me sentaba en el aula de silencio durante mi infancia”,

—Nombre retenido


Así que, quienquiera que seas, dondequiera que estés, seguí haciendo lo que puedas, donde estés, con lo que tengas. Comprometéte en tu parroquia, o en algún apostolado, dedicáte a tu propio crecimiento espiritual, y recordemos juntos a millones de personas los millones de razones que existen para amar el hecho de ser católicos. ¿Te animás?


Dejános tu reflexión, de porqué te encanta ser católico, y compartí este post con algunas personas para hacer crecer la llama de la fe. ¡Te esperamos en el próximo posteo!





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