¿Quiénes somos?

Charlas CAT es un proyecto apostólico que llevan adelante un grupo de jóvenes laicos de distintos grupos y países. CAT no forma parte de otras instituciones de la Iglesia como Congregaciones religiosas u otras Asociaciones. Sino que es un grupo independiente de personas que aún perteneciendo algunos de ellos a otros grupos, quieren unir sus fuerzas y colaborar para desarrollar diferentes proyectos apostólicos acorde a los ideales de CAT. 

¿A qué aspiramos?

CAT aspira formar líderes inspiradores capaces de crear y sostener en todas partes una nueva cultura apostólica creativa. A través de blogs, cursos y charlas online, compartiendo ideas acordes con nuestra fe católica.


¿Qué son las charlas CAT?


Las charlas, que constituyen el motor principal de nuestro apostolado, en este formato breve y renovado, son parte de ese esfuerzo por llevar los tesoros de la Tradición de la Iglesia a las nuevas generaciones. Son charlas breves e inspiradoras, similares a las charlas TED. Las charlas tratan sobre cuestiones muy diversas, desde una perspectiva católica o de orden natural, sin ser necesariamente abordadas desde el punto de vista religioso. Cada exposición es filmada y editada con gran cuidado, y subida al canal de YouTube de Charlas CAT, para ser compartida por las diversas redes sociales. CAT prioriza la producción del video, pues el alcance que éste puede tener supera enormemente el de una charla presentada simplemente al público “en vivo”.




¿Cuál es el público al cual están destinadas las charlas CAT?


Las charlas CAT son adecuadas para todo tipo de público, sin embargo, tanto la temática como la manera de exponerlas apuntarán a satisfacer preferencialmente el interés de jóvenes de 15 a 30 años. Si bien el público que asiste en vivo a las charlas es mayoritariamente católico, las charlas CAT quieren ser un medio para llevar las ideas católicas más allá del estricto ámbito de la Iglesia: estamos convencidos que las ideas católicas siguen siendo hoy capaces de transformar el mundo y de enamorar a quienes aún no las han recibido. Queremos ser un pequeño escalón o una puerta de acceso al mundo de las ideas católicas.




¿Cuál es el formato de las charlas CAT?


Las charlas CAT toman como base el formato de las charlas TED, es decir, charlas de no más de 18 minutos, acompañadas o no por algunas imágenes que refuercen las ideas del orador. Los oradores transmiten con ciencia, pasión y entusiasmo aquellas ideas que ellos mismos han descubierto, estudiado, profundizado y vivido. Queremos que nuestras charlas siempre sean profundamente inspiradoras, es decir, capaces de mover a la acción o a la transformación de quienes las reciben. Que no toquen sólo la inteligencia sino especialmente que sean capaces de llegar al corazón. El estilo de las charlas CAT quiere ser especialmente creativo. Nos comprometemos firmemente con la meta de presentar siempre las ideas católicas de un modo nuevo, fresco, renovado, procurando al mismo tiempo ser respetuosos de la naturaleza de las cosas. Dicho de otra manera, CAT quiere unir tradición y creatividad. Los oradores se prepararán durante meses, leyendo, aprendiendo a comunicar, recibiendo cursos y consejos para poder transmitir sus ideas de la mejor manera.




¿Qué temas abordan las charlas CAT?


Las charlas CAT exponen temas muy variados, acordes con nuestra misión y visión: temas de actualidad, vida cotidiana y fe, apologética (fe y razón, fe y ciencia), antropología, tecnología, comunicación, apostolado creativo, teoría de la personalidad y el conocimiento, psicología, teoría acerca de la felicidad, noviazgo, nuevas generaciones, arte, historia. Todo, lógicamente, desde una perspectiva católica.




¿CAT aborda o abordará temas controvertidos?


Las charlas CAT no excluyen ninguna temática. Incluso las controvertidas. CAT quiere desarrollar un estilo propio: políticamente incorrecto, correctamente. Es decir, queremos abordar las cuestiones difíciles, encarar de frente las verdades incómodas, pero evitando cualquier gesto provocativo o irónico. Respetuosos, sirviéndonos del humor, no de la burla. Sin menospreciar la inteligencia ni la buena voluntad de nuestro auditorio. Simplemente les diremos lo que creemos verdadero, convencidos que la verdad brilla por sí misma cuando se expone con lógica, emoción y benevolencia.




¿Quiénes son los oradores?


Los oradores de cada evento serán presentados a nuestros seguidores con un mes de anticipación. Las charlas CAT habitualmente serán dadas por católicos comunes y corrientes, mayormente jóvenes profesionales y estudiantes, que hablan sobre un tema que les apasiona y han estudiado mucho.




¿Cómo es un evento de charlas CAT?


No es posible describirlo con palabras, quisiéramos que lo vivas, porque seguramente será una experiencia distinta a las que has vivido. Pero si insistís en saber cómo es, te contamos algo:
Una o dos veces al año, depende de la agenda prevista, se realizan los “eventos CAT”. Se trata de un encuentro en un lugar agradable, una especie de teatro o salón de conferencias, en el que se dan las charlas durante un lapso de tiempo variable. Según la cantidad de charlas del evento, éste puede durar desde 4 a 6 horas (6 o 10 charlas). Con breves descansos entre cada charla, y momentos más largos para para tomar un café, comer algo, o simplemente conversar sobre lo escuchado.





¿Objeciones?

(este es tu lugar, si sigues con duda escríbenos y con gusto responderemos)

“¡En 18 minutos no se puede decir nada profundo!”


En 18 minutos no se pueden profundizar temas muy complejos, es verdad. Pero sí se pueden decir cosas profundas. ¡Una frase puede ser profunda! Basta leer el sermón de la montaña, ¿cuánto dura? apenas unos pocos minutos. Y, sin embargo, como dicen muchos santos: allí se encierra todo el Evangelio de modo sintético… ¡todo el Evangelio!




¿Por qué charlas tan cortas? ¿eso no va en contra de una buena charla magistral de una hora o más?


A esta posible objeción habría que decir que no tiene sentido oponer charlas cortas con charlas largas al modo “aut aut” (latín: “o esto o lo otro”) sino que en este caso corresponde más bien el “et et” (“esto y también lo otro”). Oponerlas sería como oponer un artículo de una revista teológica a un libro de teología. O una homilía a un retiro espiritual. Sería como si alguien objetara una conferencia en comparación con un curso. ¿Qué se puede decir en una hora comparado lo que se puede transmitir en un curso de fin de semana?... O el curso con un año de estudios: “no se puede en un curso de fin de semana aprender nada… ¡hay que estudiar una carrera, no hay que ser superficiales!”, “¡Bah! Esas carreras cortas de uno o dos años que se cursan ahora para tener rápida salida laboral” … Y así podríamos seguir poniendo ejemplos: siempre resultará insuficiente. Un artículo breve (incluso una simple “cita” o párrafo del evangelio) no se opone a un libro. Cada cosa tiene su razón de ser, su momento y su oportunidad. Un buen artículo, además de arrojar luz sobre una cuestión particular, puede ser como un disparador para leer un buen libro. Una buena homilía, breve, puede dar lugar a un retiro de fin de semana. Lo importante no es la duración, la cantidad, sino la capacidad de encender el corazón o iluminar la inteligencia y mover a la acción o a la conversión o, “simplemente”, a profundizar más el tema. Además, demasiado sabido está que la cantidad no es garantía de calidad. Más bien suele ser todo lo contrario: la cantidad suele ir en desmedro de la calidad. Bien sabido es que una charla corta exige una preparación mayor: "Si quieres que hable durante una hora estoy listo hoy. Si quieres que hable durante unos minutos necesitaré unas semanas para prepararme" (Mark Twain)




¿Dar charlas cortas, no es fomentar esta cultura de “todo corto y rápido”?


Las “charlas cortas” existieron a lo largo de toda la historia, formal o informalmente el hombre se comunica de diversas maneras, según la ocasión. Es cierto que al hombre moderno le cuesta hoy concentrarse y dedicar tiempo a una charla larga o a la lectura de un libro. Eso no quiere decir que el antídoto sea “producir sólo charlas largas”. Eso sería lo mismo que pensar que dejando de producir artículos cortos u homilías la gente se dedicaría a leer largos libros y hacer retiros espirituales de varios días… Más bien hay que pensar que si las charlas son lo suficientemente inspiradoras, es decir, capaz de comunicar con emoción y razón, tal vez sea es la única oportunidad para llegar a muchos e insuflarles los verdaderos antídotos a la falta de profundidad: el amor por la lectura, la virtud de la estudiosidad a través del cultivo de su inteligencia. Pero más que eso: podemos inspirarles verdadero amor por la verdad y la virtud en todas sus formas, especialmente la de la caridad, ¡que vale más que 100 doctorados!





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