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Oraciones

Oración para pedir alegría

Señor, haz que nuestra voluntad se someta a ti con libertad y alegría. No permitas que nuestra alma esté triste y viva con amargura de espíritu, puesto que Tú, que has muerto por su amor y para hacerla vivir, eres tan bueno y tan amable. No nos dejes llevar por ningún género de tristeza, que es la enemiga de la devoción. Haznos comprender que, aunque las alegrías y consuelos sensibles no están en nuestro poder, nada puede entristecer a quien te sirve a ti, que serás nuestra alegría por toda la eternidad. Amén.


Cántico de la alegría cristiana

Señor, estoy contento, porque me amas a pesar de mi indignidad.
Señor, estoy alegre, porque te amo a pesar de mis miserias.
Señor, soy feliz, porque puedo a veces hacerte amar de los demás, a pesar de mi ineptitud.
Señor, estoy contento, porque puedo sufrir por ti.
Señor, estoy alegre, porque estás presente en la Eucaristía.
Señor, estoy feliz, porque eres mi Huésped Divino e iluminas mi vida con tu luz.
Señor, estoy contento, porque eres mi fortaleza en los desfallecimientos. Señor, estoy alegre, porque eres mi consuelo en las angustias.
Señor, soy feliz, porque eres mi luz en las oscuridades del camino.
Señor, estoy contento, porque eres mi riqueza en mi pobreza.
Señor, estoy alegre, porque me has pedido mucho y me has dado mucho más.
Señor, soy feliz, porque eres mi Padre, mi Hermano, mi Amigo, mi Salvador, la vida de mi vida, porque eres mi todo.
Señor, estoy contento, porque eres la Belleza, la Bondad, el Camino, la Verdad y la Vida.
Señor, estoy alegre, porque eres la felicidad eterna de los seres que he perdido ya.
Señor, soy feliz, porque creo que la muerte es sólo un hasta luego y la patria eterna la colmada indemnización por todos los trabajos.
Señor, te agradezco el que me hayas unido con tan nobles y generosos corazones.
Señor, te agradezco el reflejo de todas tus perfecciones aquí abajo en la naturaleza y en las almas.
Señor, te agradezco los beneficios interminables que me das, la creación entera, los bienes que me has dado y ya no tengo, los que todavía poseo, y los que espero de tu misericordia infinita en este mundo y en el otro para mí y para todos los que me son queridos. Amén.

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